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viernes, 6 de mayo de 2011

LADY GAGA ME ABURRES

Lo siento, Gaga, pero me aburres. Sí, ya lo sé, la semana pasada te defendía, pero chica, que le vamos a hacer, esto es así. Juegas con la comercialidad, subes como la espuma, te conviertes en cuatro días en la más famosa del mundo, y con las mismas corres el riesgo de que nosotros, al segundo error, te descartemos y pasemos a la siguiente de la lista del los cuarenta principales.
El video de JUDAS es un asco. No provoca, no resulta, no me creo tus caritas y no te mete con la Iglesia. La canción es una copia mala de tu otra canción BAD ROMANCE, y es muy pronto para que te empieces a autoplagiar, para eso espera por lo menos un añito o dos más y haces como Almodovar, que rueda aquella cosa imposible que se llamaba Los abrazos rotos llena de referencias a sí mismo. ¿De qué iba esa peli? Ya ni me acuerdo, menos mal que la memoria selectiva se va volviendo más selectiva con los años.
Lo siento, Gaga, de verdad, pero no me da tiempo a perdonarte ni un error. A ver, nena, si te hubiese visto subir con mucho esfuerzo, que yo hubiese dicho pobrecica, como Rosa en OT, gala tras gala, sufriendo y pasándolo mal, adelgazando, llorando, pues entonces sería distinto, te perdonaría algún tropiezo (y mira sino Rosa que a pesar de los discos horribles que nos ha hecho la queremos) pero tú, chica, con la pasta que tienes, ese vídeo, ese eyeline, esa imitación de ROMEO + JULIET, vamos, que para nada.

No te olvides, Lady, que estamos en la cultura de la inmediatez. Hay cuatrocientas como tú esperando ocupar nuestras listas. Por si no lo sabes, nosotros nos hemos criado en la cultura de la cocaína. Con eso quiero decir que nos hemos acostumbrado a pasar de un segundo al otro del aburrimiento a la euforia y luego a la apatía. Meterse una raya de coca con alguien es eso, o sea, convertir a un ser anodino que tenemos delante en nuestro mejor amigo y nuestro principal confidente según nos metemos la primera raya, para luego olvidarlo totalmente en cuanto se pasa el efecto. Nos has dado cocaína, Gaga, y como no mantengas la dosis la cosa se cae y corres el peligro de que te veamos como de verdad eres, o mucho peor, como quieres ser y no puedes.

Un amigo mío me dijo por el Facebook que soy bipolar por cambiar de opinión. Bipolar y tripolar y cuatripolar, no te jode Tengo la desgracia de tener cinco o seis personalidades, pero también tengo la suerte de que son todas interesantes.

Convivo con mi principal detractor (yo mismo), con mi principal crítico, con el que siempre se opone a lo que digo. Ay de aquel que no le tiemble un poco la mano cuando firma lo que escribe, dice Elvira Lindo. Mañana diré que la Gaga me encanta y estaré en mi derecho si es que saca algo bueno ¿qué pasa?

Conmigo nunca me aburro. Soy como Telecinco, que se inventan sus opiniones, se inventan sus enemigos íntimos, funcionan en un todo perfecto (los que opinan y los que se les oponen), muchas veces he pensado que muy pronto Telecinco cerrará las puertas de sus estudios y se autoabastecerá sin necesidad de noticias del exterior, que puede ser una cagada pero mira, no deja de ser un ejemplo de sostenibilidad, como la aldea esa que se hizo en Argentina basada en el trueque y que el gobierno se cargó en cuanto vio que puede existir un tipo de economía justa y sostenible.

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