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miércoles, 2 de febrero de 2011

MIS FOTOS DESNUDO

Escribo esto al amanecer.
Desde mi ventana puede verse mi terraza y, muy a lo lejos, la sierra cuya nieve, con los primeros rayos del sol, resplandece de un rosa brillante.

A los escritores que no publicamos inmediatamente las novelas y que somos prolíficos (aunque no tanto como Stephen King que escribe una novela al año ni mucho menos como Barbara Cartland, que escribió una novela a la semana durante noventa y nueve años, echad la cuenta) suele acumulársenos el trabajo, es decir, que cuando presentamos una novela ya tenemos otra terminada, lo que te coloca en un permanente estado como de dejavu, pues nunca estás a lo que estás, vamos, que de lo que te apetecería hablar, o sea, la novela que acabas de terminar, no puedes, y tienes que soltar el rollo en las entrevistas sobre la que escribiste hace tres años, que ahora ya casi ni te acuerdas de donde surgió ni qué la motivo, que para el caso, es lo mismo, o todavía mejor, porque inventárse las respuestas de las entrevistas siempre queda mejor que contar la verdad. Al fin y al cabo, como dice Bastian, no existe la verdad ni la mentira sino las historias bien o mal contadas.
Pero hoy no quiero hablar de mi próxima novela, sino de la siguiente. O sea, que ahora me encuentro pensando y escribiendo lo que, con suerte, saldrá a la venta dentro de cuatro o cinco años.
Quería escribir una historia de amor.
Luego me pasa lo de siempre, que me pongo a pensar y, a la segunda página, ya me he cargado a uno de los protagonistas.
Esta no va a ser la historia de amor típica.
Uno de los dos muere, sí. Ella. Se llama Wanda. Me interesa el amor después de la muerte. Me interesa el luto del que se queda. Y no como un sentimiento de soledad. Me interesa hacer hincapié en que, la muerte de uno de los dos miembros de una pareja, puede acabar siendo un pasaje más en el proceso amoroso de la relación. Una etapa más, pero no la última, ni menos importante que la fase del enamoramiento o la de la convivencia. El amor que sigue ahí, porque uno de los dos lo sigue ahí. O mucho más enrevesado: el amor que sigue ahí cuando los dos desaparecen.

Se va a titular PENUMBRA, una palabra que me encanta. Nunca me ha dado miedo la oscuridad, mucho menos la luz, pero sí esa franja de penumbra donde se desdibujan lo objetos, donde las cosas se mueven y se retuercen y parecen cobrar vida si las miras fijamente, donde la realidad (que es realidad por el simple milagro de la luz) muere de asfixia, agoniza, y nos muestra el lado reverso de las cosas.

Hala, joderos, vais a tener que esperar cuatro años y yo ya estoy disfrutando con ella.

Por cierto, si os preguntáis el por qué del título MIS FOTOS DESNUDO, os diré que, aunque soy relativamente nuevo en esto de los blogs, os conozco lo suficiente como para saber que si no pongo un titular jugoso nadie picáis para ver el blog.
Cabrones, que sois unos cabrones.

El que quiera una foto desnudo que me la pida por el MANHUNT.





1 comentario:

  1. Buenos, pues nos joderemos y nos armaremos de paciencia.
    Por cierto, te diré lo que que pienso sobre maleficio cuando publiques Penumbra.

    Alea jacta est...

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