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lunes, 24 de enero de 2011

EL LUJO DE LA TERAPIA

Nunca he defendido la terapia de psicoanálisis como una necesidad sin casi como un lujo. Me parece que no hace falta estar atravesando un momento fatal para decidirse a dar ese gran paso que significa de verdad hacer algo por uno mismo como es vencer la pereza de enfrentarse al terapeuta (cosa bastante incómoda la primera vez, lo reconozco). En primer lugar, porque lo de psicoanálisis suena fatal, porque es un concepto lleno de etiquetas y prejucios. Yo también desconfío de esos terapeutas de horas interminables en las que te la pasas hablando de tu pasado sin que eso lleve mucho más allá de un desahogo que es pan para hoy y hambre para mañana, ahí está el dicho popular de que un hijo de puta que haga psicoanálisis no es más que un hijo de puta psicoanalizado. Yo quiero resultados rápidos, estoy pagando un pastón y quiero que se note desde la primera semana.
Por mi parte, desde niño siempre supe que iría a terapia en cuanto pudiera pagármela. No es que me viera tan mal (dicho así lo de antes casi da miedo), simplemente tenía una curiosidad innata de conocer y desentrañar como funcionaba mi cabecita, esa cabecita que tantas alegría me daba pero que con tanta frecuencia se divertía poniéndome la zancadilla. Era el mismo interés que más tarde me llevó a indagar entre ciertas religiones orientales, o en prácticas como el yoga y el reiki. Todo se basaba en lo mismo. Querer estar mejor, querer evolucionar como persona sin que mis malos hábitos de pensamiento me lo impidiesen.
Normalmente vamos por ahí sin rumbo fijo. Creemos que la felicidad vendrá con el trabajo que esperamos, con la familia que se formará, con el coche que nos compraremos. Esperamos. Gastamos en cosas que no necesitamos para nada, gastamos en drogas que nos den cierta sensación momentánea de felicidad, y sin embargo ¡qué poco hacemos por estar DE VERDAD mejor! Es decir: practicar la reflexión, aprender a disolver las trampas que nosotros mismos nos ponemos, en definitiva, hacer terapia con profesionales que llevan toda la vida ayudando a personas, que conocen exactamente cual es el camino más corto hacia nuestra realización.
¿No merece la pena aunque sea intentarlo? ¿De dónde salen los prejuicios? ¿Es tan estrambótico, tan raro pedir ayuda, comenzar a practicar unos simples ejercicios para ponerse YA MISMO manos a la obra en lo que resulta ser nuestro único propósito en la vida, o sea, conseguir la paz y la realización?
Siempre he recomendado la visita a un buen profesional, y desde aquí no tengo ningún problema en ayudar, como siempre, a cualquiera que quiera comenzar ese viaje increíble del conocimiento hacia uno mismo. Tengo la suerte de conocer a los mejores especialistas de Madrid, en uno de los cuales, os cuento en plan anecdótico, aparece basado mi personaje de José Carlos en EL MALEFICIO DE LA DUDA, aunque a decir verdad sólo tomé de él un par de rasgos y un par de declaraciones de cariño que el protagonista le realiza en momentos puntuales del relato.
En os últimos cinco años, he enviado a mucha gente al gabinete GAMP de Madrid, y nunca (nunca) me he sentido tan halagado y tan agasajado como con el agradecimiento de todos y cada uno de ellos. Los logros de la terapia son casi instantáneos. Yo solo les digo: tú empieza, que la primera consulta es gratis, luego, si no te convence, pues no vuelves y ya. Porque también puede ser que ese no sea tu camino, lo comprendo perfectamente y me parece genial. A los quince días el cambio es brutal.

En fin, chicos, que no creo que haya que esperar a estar destrozado para comenzar una terapia en plan UVI. Aunque es verdad que solemos buscar ayuda cuando ya no queda más remedio, es aconsejable prevenir que curar. El que está en el fondo del pozo consigue salir con la terapia, sí, pero para el que está en una época lineal, quizá aburrido de su vida, quizá estresado, sin encontrarle sentido a las cosas, los beneficios y los progresos son espectaculares.

Para todo aquel que quiera asesoramiento en lo que estoy hablando, y decidirse a dar ese paso fundamental que consiste en comenzar a cuidarse, que no dude en escribirme a mi correo y le presentaré a alguno de estos especialistas que en su día dieron un vuelco tan grande a mi vida.

MI MAIL: ferarielcapone@hotmail.com


Gracias Juan Carlos! Gracias Doc!

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