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lunes, 17 de enero de 2011

EL FRACASO DE OPERACIÓN TRIUNFO

Ayer cambié de canal con gran placer a la hora del estreno de la nueva temporada de Operación Triunfo. El día de antes, ante mi estupefacción, pude ver en La Noria a la plasticosa Pilar Rubio (todavía no se puede creer que la hayan cogido para el programa y se le nota muchísimo) echando mano de la lágrima artificial para dar ese nuevo aire al programa que este año han querido otorgarle, en el que se supone que los concursantes pasan a ser la piedra angular del concurso.

Señores, no intenten engañarnos, ya sabemos que esto es un producto para vender, no quieran disfrazarlo de servicio social, de lámpara de Aladino donde los chavales van a refrotarse los sueños, no lo hagan porque cuela tan poco como cuando en un anuncio de un banco o de una cadena televisiva recurren a la manidísima frase de "aquí lo importante eres tú", o "no existiríamos sin ti". Sí, por supuesto que es verdad, ni los bancos existirían sin nuestras quiebras que ellos mismos han provocado ni Fama Revolution sin su incomprensible legión de seguidores, pero eso no significa que a ustedes les importemos un bledo, quizá como audiencia general sí, claro, pero no como individuos como intentan hacernos creer.

Lo de la academia de Ot tiene su especial guasa. ¿Una academia donde se quedan los mejores? Vaya por Dios. ¿Una academia donde se expulsa a los que van quedando atrás, a los que más necesitarían las clases?

La academia de Telecino es un claro ejemplo de lo que podría pasar en un relato futurista con una educación mega-privatizada. Llegaremos al cole y una poseída Pilar Rubio nos ecañonará con un foco para sacar lo mejor de nosotros mismos, para que SEAMOS COMO ELLOS QUIEREN con la excusa más vieja de la manipulación, esa que se disfraza de servicio al ciudadano, esa que no deja de repetir que lo más importante es sacar nuestra forma de ser genuina, porque lo importante eres tú, porque aquí estamos por ti, aunque luego, si no das juego, ale, a la puta calle.

Y tú, Pilar Rubio, a ti no te digo nada mas. Pero como resulte que cuando vaya a ponerme botox me digan que no quedan existencias en Madrid por tu culpa, entonces tú y yo vamos a tener un serio problema.
Hasta ahí podíamos llegar.


1 comentario:

  1. Pues a mí este prólogo me encanta, es una verdad como un templo... Enhorabuena!

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