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viernes, 7 de enero de 2011

Adiós al KOLABORA!




Hoy echa el cierre el restaurante Kolabora! del que, como sabéis, era socio.
Termina así una andadura de diez años, con nuestros más y nuestros menos. Que el barrio de Chueca ya no es lo que era, por lo menos desde el punto de vista empresarial, es una realidad innegable, y si no que se lo digan a servidor. En los primeros meses de cambios, hace ya casi tres años, cuando se empezó a hablar de la famosa crisis, la facturación bajó a una tercera parte.
Cuando abrimos, hace diez años, Chueca comenzaba su época dorada con pequeños empresarios como nosotros, y parecía el único rincón de la capital con locales genuinos, es decir, que las grandes cadenas y grandes franquicias que hoy tienden a linealizarlo todo aun no habían desembarcado en esta zona tan emblemática y tan peculiar de Madrid.
Hoy en día, en Chueca prima el botellón y el negocio de los chinos y esto, unido a la crisis, ha hecho que, en este último año, hayamos visto cambiar el nombre a casi todos los lugares de nuestra calle exceptuando, como decía antes, las grandes cadenas (sí, sí, el BAZAAR también es una franquicia de un grupo catalán de hostelería que no repite nombre en sus establecimientos como estrategia comercial, y no quiero decir con esto que sea nada malo, a mi siempre me ha gustado mucho este garito que permanece abarrotado las mismas horas que permanece abierto).
Da la sensación que ahora, los comercios con encanto están afianzándose en el barrio de Malasaña, una zona que, cuando abrimos el Kolabora!, estaba repleta de locales vacíos y más baratos, locales por los que nadie apostaba pues Chueca era entonces el sitio de moda. Esperemos que los de Malasaña tomen nota y este barrio tan auténtico no acabe en manos del grupo V.I.P.S contra el que, vuelvo a decir, tampoco tengo nada, pues uno de mis lugares favoritos para comer es el Vips de Gran Vía, cuya historia se ha desarrollado paralela a mi vida, a mis enamoramientos, a mis fracasos, a mis cines de domingos y a mis meriendas de tortitas con nata.

No me voy con ninguna pena (la pena fue el bajón, hace tres años, ahora me despido con alivio) pues tengo por costumbre aplicar la máxima en mi vida de nostalgia cero con las cosas que van quedando atrás. El presente se merece, como poco, que lo honremos de esa manera.
Eso sí, hay algo de añoranza por tan buenos momentos y sobre todo por tanta gente que ha pasado por allí en estos diez años, algunos de los cuales ya ni siquiera están entre nosotros. O por la parejita esa que el otro día me dijo que se conocieron hace ocho años en el restaurante, y que cada año, para el aniversario, reservaban la misma mesa y comían el mismo postre. Cuanta gente se habrá conocido, se habrá enamorado, se habrá colocado, se habrá peleado en nuestras mesas, como en aquel tango CAFETIN DE BUENOS AIRES, las anécdotas y los recuerdos son tantos que no daría con mil blogs para recrearlos.
Al final, incluso tuvimos que sufrir la espantada cobarde de uno de nuestros miembros de la sociedad, así, de un día para otro, sin dar la mínima explicación.
En fin. Para todos los que lo disfrutasteis, para todos los amigos, para todos los que no podían vivir sin nuestros postres o sin nuestras pizzas, va dedicado este blog.
A todo corresponde un ciclo, y pretender aferrarse a las cosas que concluyen no hacen si no crear situaciones de artificialidad y, finalmente, de dolor. Para que las cosas nuevas puedan llegar, siempre es necesario saber decir ADIOS a tiempo.
HASTA SIEMPRE KOLABORA!

1 comentario:

  1. Hace años 3 años que me fui de Madrid y como bien dices, Kolabora, fue uno de mis locales favoritos mientras duro mi estancia en la capital.
    He cenado y comido muchas veces, incluso algunas me serviste tu, gracias a él disfrute de vuestra comida y ahora disfruto de tu lectura.

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