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martes, 7 de diciembre de 2010

NAVIDAD DRAG QUEEN

No hay nada más Drag Queen que la Navidad.
Por una parte contemplo con horror creciente como engalanan Madrid con las luces viejas de otros años (especialmente horribles las de la Gran Vía) y es como si contemplase a una puta vieja con tropezón de carmín en el labio y cuatro manos y media de colorete.
Madrid es hoy Qué fué de Baby Jane invadida por una horda de zombies que, por no poder, no pueden este año ni siquiera gastar un duro, y se contemplan reflejados allí y acá por las calles con la boca abierta, parque temático decadente, pasillo del laberinto de los espejos.

Existe una clara tendencia generalizada a lo Drag que invade a tres tercios de la población (incluidos los heterosexuales) que jamás se atreverían a calzarse tales de pelucones además de esos indescriptibles sombreros de cuernos de reno que, para mi horror, me recuerdan a aquella foto de Fraga de hace tres domingos en la que salía exhibiendo seis cabezas de venado recién cortadas dispuestas en una acera embadurnada de sangre. No hace falta decir que el día que vi esa foto vomité el desayuno como la reina de Inglaterra en The Queen, pero en mi caso en el bar EL AGUILA que hay en la plaza de la luna y en el que tomo el café cada mañana con Soraya, una puta de Desengaño que es de Tánger y que dice que la cosa está fatal, que en los puentes y las fiestas se trabaja menos porque los clientes no se atreven a salir y, claro, al final pagan el pato ellas, las pobres putas.
¿Y los pelucones de la Plaza Mayor? Por el olor a naftalina que algunas noches asciendo por Ballesta como una brisa desasosegante que hace que los Yonkis pierdan el rumbo, sospecho que, en realidad, por culpa de la crisis, la gente está guardando esas pelucas brillantes y electrizadas de una Navidad para otra, para utilizarlas para el siguiente año.

Aguanta, mi pobre Madrid. Mi Gran Vía centenaria, mi Gran Vía de Ignacio Merino, ayer vestida de gala y hoy desvestida a la fuerza, como una puta resignada.

Una última cosa. Las colas en el Doña Manolita. Ni siquiera voy a hacer un comentario sobre eso. Lo nombro, y ahí queda eso.

FELIZ NAVI-DRAG!

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