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miércoles, 22 de diciembre de 2010

FALETE

El otro día mi hermana de feisbuqueó un vídeo de una canción preciosa de Falete.
Qué quieres que te diga, por mucha buena voz que tenga (la canción es impresionante), por muy bien que la interprete, a mi no se me quita de la cabeza todo lo que sé del famosillo cantante, toda esa montaña de basura televisiva con novios que se autosecuestran y madres que graban vídeos porno de su hijo con otro tío.
Vamos, que por mucho que quería yo meter en la canción, por mucho que intentara yo excretar esa agüilla que la emoción a veces forma en mis ojos y que, últimamente, para que lo voy a negar, casi nunca aparece, por mucho que lo intentase, todo lo que sé de este señor pesa más que mis ganas de emocionarme, y me pregunto ¿qué coño pasa aquí?
Pues lo que pasa aquí es lo que ya sabemos todos de sobra pero que nuestro cuerpo no acaba de comprender.
Sí: hay miradas tremendamente interesantes, miradas que nos arroban y hacen tambalear nuestros cimientos de pura profundidad, pero al poco que escarbamos en la persona nos damos cuenta de que detrás de ellas no había nada, o, por lo menos, no tanto como aquella mirada parecía transparentar. La explicación al misterio es que la belleza se nos había cruzado por el medio (unos ojos tremendamente bellos enmarcados en una cara perfecta), y cuando la belleza se cruza por el medio... ¡cuesta tanto dejar de atribuir a lo que estamos viendo una base sólida, una especie de misterio implícito, una cualidad innata a dicho sujeto que, muchas veces, por no tener no tiene ni fundamento.
Con las voces pasa exactamente lo mismo. Una voz espectacular, una voz llena de sentimiento, una voz bella puede ocultar detrás de sí misma más bien poco, y dar a entender al mismo tiempo una relevancia, una exquisitez, un arco iris de profundas vivencias que, desgraciadamente me temo, como es el caso de Falete, todavía le quedan dos telediarios y un par de Documentos TV para que se produzcan.
Viendo a este señor rechoncho cantarle al amor, uno no sabe si le canta al que se autosecuestra o al que finge ser gay para salir en La Noria.
En cualquiera de los dos casos, Falete, hija, o nos enseñas otra vida (o no nos enseñas nada, que para el caso también hubiese quedado bien para mantener el misterio) o me parece que me va costar emocionarme con tu voz, si cada vez que le cantas al amor me imagino a tu madre (que es como tu hermana gemela) subida a la Noria y con tu video porno para demostrar.... ¿qué quería demostrar esta mujer?
La verdad es que ya ni me acuerdo....




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