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viernes, 26 de noviembre de 2010

BIEN SINTONIZADOS

Según el escritor Wayne W. Dyer, existe un principio de SINTONÍA que rige en el universo del cual nos podemos valer a la hora de conseguir que las cosas se manifiesten en nuestra vida.
¿Cómooo?, dirá usted. ¡Quiero saber cómo funciona eso YA!
Vale, señora, no se impaciente. Y no piense usted que se trata de un remedio instantáneo y mágico. Como siempre, hay que currárselo. Y, como siempre, tiene que ver con vigilar todas esas cosas que pasan por nuestra cabecita en forma de pensamientos, sobre todo aquellos pensamiento que están mal sintonizados.
Por lo visto vivimos en un universo en el que TODO es energía. Todo vibra (sí, señora, la vibración no es exclusividad de su estupendo cepillo de dientes eléctrico), y la frecuencia de las vibraciones determina cómo aparecen las cosas, y esto incluye a nuestro cuerpo y nuestros propios pensamientos. Hasta aquí todo en orden. Pues bien, parece ser una ley universal que dos frecuencias similares se atraen la una a la otra y, por el contrario, las que son diferentes pasan de largo sin siquiera reconocerse.
Ahora viene lo bueno. Mantenerte vigilante y supervisar tus pensamientos hace que te fijes en qué frecuencia estás transmitiendo y recibiendo. Cuando percibes que un pensamiento está mal sintonizado, puedes corregirlo, y al hacerlo pasas a pensar en la misma frecuencia (positiva, de abundancia) que rige la energía universal.
Toma ya. Parece complicado ¿no? Bueno, quizá no lo sea tanto.
Pensamientos de nuestra programación del tipo esto es difícil, no soy listo, no me lo merezco, esto es demasiado grande para mi, esto es muy complicado, no tengo demasiado dinero etc..., determinan nuestro inminente fracaso a la hora de emprender cualquier tipo de propósito así sea cambiar un hábito, crear una empresa o alcanzar cualquier tipo de meta.
Manteniéndome centrado en lo que me propongo crear y confiando en que el universo me proporcionará lo que necesito en cada momento, atraigo la prosperidad constantemente. En lugar de pedir más (lo que implica escasez y, por lo tanto, crea un ambiente vibratorio de más escasez), debería concentrarme y ser agradecido por lo que tengo.
Este último punto me ha hecho pensar bastante. ¿De verdad tenemos tanto de lo que quejarnos por la cansina CRISIS, esa que esta en la boca de todos? Por lo que yo recuerdo, tampoco cuando estábamos en una situación económica propicia éramos tan felices. Cada vez que nombramos la maldita CRISIS fomentamos y nos regodeamos en algo que nosotros mismos estamos inventando, y a eso creo que se refiere el autor antes citado al explicarnos todo ese asunto tan complicado de energías y universos.
¿De verdad estamos tan mal? ¿De verdad ya nos es tan difícil salir a la calle y tomarnos la tarde libre para ver la ABUNDANCIA que se derrocha a nuestro alrededor, las hojas amarillas de los árboles, el sol inabarcable, la vida en forma de aire fresco, abundante, la gente dispersa en las calles, en los parques. Se nos olvida que la auténtica abundancia reside en las cosas que siempre están ahí para el que sepa verlas, y por suerte siempre estarán.
Un momento antes de cerrar los ojos y de irnos al otro barrio no nos acordaremos del maldito día en que por fin nos compramos ese fabuloso coche ni de cuando acabamos de pagar la hipoteca de la casa que consume nuestros pensamientos el cincuenta por ciento del día. Como mucho, antes de cerrar los ojos por última vez, repasaremos las cosas de verdad importantes: aquella tarde por el parque con el helado y alguien cogiéndonos de la manos, esa otra puesta de sol,la mirada de un ser querido. Y esas cosas, que yo sepa, estaban ahí antes de la crisis y seguirán ahí siempre que seamos capaces de verlas.
¿Tiene sentido crear un ambiente mental de escasez? O, mejor dicho ¿no nos estaremos mintiendo al exagerarlo tanto?
Por supuesto en manos de todos está aprovisionarnos de las cosas básicas, soy realista y consciente de que si no están cubiertas poco importa todo lo demás. Pero incluso buscando curro o buscándonos la habichuelas, la diferencia entre una persona agradecida y otra que prefiere llenarse la boca con la queja es abismal. Es sabido que al que le va mal (y vive en la constante queja) las cosas parecen irle cada vez le van peor. Por otra parte, los ricos de este mundo en el que los bancos deciden sobre nuestro futuro por encima de gobiernos e instituciones, cada vez son más ricos. Es como si el universo, en efecto, nos concediese experiencias y situaciones acorde con los pensamientos con los que nos obsesionamos. Tengo un par de amigos que no paran de quejarse de este país, y de un tiempo a esta parte parecen tan acomodados en su queja que la escasez ya ha pasado a formar parte de su identidad. Quiero decir que, en el fondo, cada vez que el gobierno mete la pata o cae la economía o suben los precios, muy en el fondo de sus corazones hay algo que se alegra, pues se sienten confirmados, ensalzados en su papel.
¿No estaremos utilizando en una pequeña parte la famosa crisis para justificar nuestras pocas ganas de inventar, de sobreponernos y de salir adelante?
Por mi parte, he puesto a funcionar la esta maquinaria universal de la que antes hablaba, más que nada para hacer la prueba. Hace un par de años deseé más que nada escribir y publicar mi tercera novela y puse en manos del universo dicha tarea. Confié en que todo saldría bien y me puse a currar (eso es imprescindible, rara vez el universo se lo curra por ti). Conseguí un agente editorial, conseguí editorial. Todo a su tiempo, y por el camino dando las gracias, sin pretensiones imposibles y sin prisas. ¡Funcionó! Cuando aparecía un escollo, inmediatamente y de una forma imprevista se planteaba una solución. Se propiciaban situaciones inesperadas, encuentros fortuitos que me llevaron a ponerme en contacto con tal y tal persona. Desde el principio visualicé la portada de mi novela y quise que la presentase ALASKA. Pedí ese deseo al universo, pero siempre con la condición de recular si al final el impulso me llevaba por otro camino. Un amigo le hizo llegar la novela y al poco tuve su contestación. Y lo mismo sucedió con las entrevistas, con el lugar para presentar el evento. Y con sucesos inesperados que, gracias a estar con los ojos abiertos, arrojan luz sobre cómo será esta etapa nueva de mi vida, ahora que parece ser que la vieja etapa toca a su fin. Un amigo que me ofrece un nuevo trabajo. Más tiempo para escribir, etc...
Desde el principio actué dando por sentado que todo sucedería, y todo sucedió.


En estos momentos de hablar con todo el mundo, de planificar citas, firmar libros y volverme loco para conseguir medios de comunicación y promoción sin gastar un duro, me obligo a refrenarme y parar, regresando a la antigua idea de que todo lo que tenga que salir, saldrá.
Me paro frente al ordenado, respiro.
Dejo de dar el coñazo a Tele 5 para que vengan a la presentación en el hotel OSCAR y me paso la tarde ordenando ropa, bañando a mi perrita Ofelia, o simplemente mirando por la ventana el atardecer sombrío caer sobre los tejados de Madrid.
Es tanto lo que se vuelca ante mis ojos, son tantas la opciones, las cosas por inventar, que en el fondo me cuesta creer que yo mismo lleve tanto tiempo con la maldita palabra crisis en la boca.
Será cuestión de vigilar lo que pasa por mi cabeza.
Y de seguir bien sintonizado.

1 comentario:

  1. Si, si piensas feliz las cosas que te propongas saldran, por chungas que parezcan.

    Yo de las dos cosas que mas me siento orgulloso en mi vida, (Si me hubiese parado a pensarlas y reflexionarlas hubieran dado negatvo) pero con humildad, trabajo diario y el nunca te rindas, salieron, o salen adelante.

    Quien le iba a decir aun joven sin estudios, y menos sin la carrera de drecho laboral, que iba a ser capaz junto con otra persona de crear consciencia trabajadora en una empresa nacional, y conseguir con el paso de los años casi 500 denuncias laborales, y casi todas saliesen bien...

    Y siguiendo sin los estudios necesarios crear una ong sin patrocinadores ni nada y que ahora en meses, se este solidificando con grandes profesionales y gentes a la cual mas dispar...

    Si crees en lo que haces las fuerzas del universo te ayudaran, pero eso lo lei en el alquimista, de paolo coello, creo, jejej.

    No hace falte decir quien soy, me lei el texto jejej, ahora me peleare con el contaplus jejjeje. Y si... Intentare dormir y descansar jejjejej, pero cuando terminen mis responsabilidades.

    Un fuerte abrazo, Salúd y libertad!!

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