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jueves, 28 de enero de 2010

LOS DUELOS

Esta semana he recibido la frase de ALASKA que irá en la portada de mi próxima novela EL MALEFICIO DE LA DUDA. Me sorprendió, me pareció perfecta. A mis editores también les encantó. De todas formas, no me esperaba menos de Olvido. Es una de mis artistas favoritas desde que tengo uso de razón, y el hecho de que haya aceptado participar en mi próximo proyecto es para mí sencillamente increíble.
La frase es esta:


"Cuando crees que empiezas a asimilar las situaciones de terror cotidiano, te asalta un nuevo horror aún más atroz. Cuidado, es un relato peligroso para tu estabilidad mental."

Alaska

Es genial ¿verdad?

Ayer estuve releyendo un libro de Jorge Bucay que habla sobre los duelos titulado EL CAMINO DE LAS LÁGRIMAS. La elaboración de los duelos, ya sea desde las pérdidas más insignificantes de cada día hasta las grandes pérdidas de la vida, es un tema que siempre me ha llamado mucho la atención, sobre todo por la falta de información que existe en nuestra cultura, tan dada a esconder y negar el dolor como si fuese algo de lo que deberíamos avergonzarnos. Pero pese a quien le pese, el dolor está ahí. Todos perdimos, perdemos y perderemos cosas mientras sigamos vivos. Perdemos todo lo que va quedando atrás. Y nuestra existencia se llena de duelos mal elaborados. Chopra decía que, en cada cosa que termina, existe la semilla de mil cosas que están a punto de nacer. Cuando miras en las cenizas, debes mirar con mucha atención. No elaborar un duelo suele conllevar la desgracia de no poder aprovechar todo lo novedoso que está por surgir.
Quiero dejarte un pedazo del libro de Bucay que ayer me tocó de una manera especial:

Hay que aprender a recorrer este camino, que es el camino de las pérdidas, hay que aprender a sanar estas heridas que se producen cuando algo cambia, cuando el otro parte, cuando la situación se acaba, cuando ya no tengo aquello que tenía o creía que tenía o cuando me doy cuenta de que nunca lo tendré lo que esperaba tener algún día (y ni siquiera es importante si verdaderamente lo tuve o no).

Y no hablo sólo de la muerte de los seres queridos. A lo largo de nuestras vidas las pérdidas constituyen un fenómeno mucho más amplio y para bien o para mal, universal. Perdemos, no sólo a través de la muerte sino también siendo abandonados, cambiando, siguiendo adelante.
Nuestras pérdidas incluyen también las renuncias conscientes e inconscientes de nuestros sueños románticos, la cancelación de nuestras esperanzas irrealizables, nuestras ilusiones de libertad, de poder y de seguridad, así como la pérdida de nuestra juventud, aquella irreverente individualidad que se creía para siempre ajena a las arrugas, invulnerable e inmortal.
Pérdidas que nos acompañan toda una vida, pérdidas necesarias, pérdidas que aparecerán cuando nos enfrentemos no sólo con la muerte de alguien querido, no sólo con un revés material, no sólo con las partes de nosotros mismos que desaparecieron, sino con hechos ineludibles como...
que nuestra madre va a dejarnos y nosotros vamos a dejarla a ella;
que el amor de nuestros padres nunca será exclusivamente para nosotros;
que aquello que nos hiere no siempre puede ser remediado con besos;
que, esencialmente, estamos aquí solos;
que tendremos que aceptar el amor mezclado con el odio y lo bueno con lo malo;
que a pesar de ser como se esperaba que sea, una chica no podrá casarse con su padre;
que algunas de nuestras elecciones están limitadas por nuestra anatomía;
que existen defectos y conflictos en todas las relaciones humanas;
que nuestra condición en este mundo es implacablemente pasajera;
que no importa cuán listos seamos, a veces nos toca perder;
y que somos tremendamente incapaces de ofrecer a nuestros seres queridos o a nosotros mismos la protección necesaria contra el peligro, contra el dolor, contra el tiempo perdido, contra la vejez y contra la muerte.

Estas pérdidas forman parte de nuestra vida, son constantes universales e insoslayables. Y son pérdidas necesarias porque crecemos a través de ellas. De hecho, somos quienes somos gracias a todo lo perdido y a cómo nos hemos conducido frente a estas pérdidas


6 comentarios:

  1. Estoy deacuerdo con la idea de que DESPEDIRSE de ciertas cosas( ya sean endógenas o exógenas)es necesario en una medida personalmente variable....NO como algo absoluto(menudo marrón). Sobre todo cuando descubrimos algún que otro pensamiento infante colgado del borde del cuello de nuestro jersey,por delante y por detrás,modificando nuestro "equilibrio" (ejem, ejem), diciendo alg0 así como :-yo voy contigo y - yo también voy y más si va él....Que parloteo!!!!No solo creo que no es posible(evidencia aplastante)hacer fiestas continuas para despedir a todas esas experiencias -que a nuestro entender- ya tienen que marcharse. además creo que es insano sacudirte de ciertas vivencias(que por cierto algunas,bastantes,no son ni más ni menos que lo que somos y de lo que huímos ).Como si esto fuese una cuestión de ponernos a cuatro patas y sacudirnos las pulgas de nuestro pensamiento....Dejemos esa posición para otras cosas.....Creo que hay que despedirse de cierto lastre,porque a veces es vital. Lo que también tengo claro es, que vaciar -poniéndo tanta intensidad en las nuevas "expectativas"-, puede hacer que veamos reflejado nuestra apariencia en un escaparate,donde el precio de estas nuevas semillas sea muy caro de entender...A fín de cuentas por que aniquilar de esa manera ....Seamos más hospitalarios con esas vocecitas de nuestro interior que tantas cosas nos han dado....QUE MANIA NOS DA DE VEZ EN CUANDO ,CON EL ROLLITO DE LA REGENERACIÓN. !!!!MENOS MAL QUE EL ACIDO GLICOLICO NO SE PUEDE INYECTAR EN EL CEREBRO!!!!!.....BESOS GUAPO.

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  2. Perdón,que una cosa que quería decir es que me parece-o al menos tengo yo la ligera impresión- y con todos mis respetos hacia los grandes gurús del pensamiento, a los cuales adoro interminablemente- que crecemos por lo que sumamos y creo que mermamos por lo que perdemos.....que quede claro también que nunca me refiero a porcentajes absolutos....me libre BUDA!!!!!Joder Fer es que estos temas tienen cojones...¿ o no?

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  3. Hola Javi. En este caso, a lo que se refiere Bucay, es a saber hacer el duelo de las cosas QUE YA NO ESTÁN. No está hablando de la capacidad de discernir lo que es bueno o malo en nuestras vidas para poder prescindir de ello, eso es otro tema completamente distinto.
    Por mi parte creo que crecemos por lo que sumamos, y también por lo que somos capaces de asumir que ya no está, sea lo que sea lo que ya no esté (personas, objetos materiales, juventud, épocas, sentimientos)
    Que crecemos por lo que sumamos no es discutible ni creo que haya que hacer más hincapié pues toda nuestra comunidad humana está basada en ello. En este libro de Bucay, lo novedoso del texto, creo que reside en ayudarnos a darnos cuenta de que existe una forma mucho más interesante de asumir los duelos que la simple frustración, pues los duelos forman parte constante de nuestra vida y deben ser honrados como tal, más teniendo en cuenta que el desarrollo espiritual sucede casi siempre cuando, debido a la pérdida, debemos hacer el esfuerzo de adaptarnos a una situación nueva. Lo que, fíjate por donde, conlleva una ganancia muy importante, una ganancia de sabiduría y madurez.
    En cualquier caso se refiere a las cosas que ya no podemos recuperar, no a las que TENEMOS y por lo tanto forman parte de nuestro presente, o sea, están vivas, o sea, no forman parte de nuestras PERDIDAS. Gestionar ese otro tipo de cosas, la que tenemos, es otro tema.

    BESINES

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  4. Ya. Tienes razón,me fuí por los cerros de Ubeda...Muchas gracias por la aclaración...Besos

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  5. hola, la primera vez que veo el blog y el tema me llego mucho, sobre todo porque hace poco perdi a mi pareja de 6 años y todo el mundo me cuestionaba por que no estaba mal, soy un convencido de que hay otras formas de llevar el duelo.

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  6. Por supuesto que hay muchas maneras, y creo que tienes todo el derecho a permitirte pasar por la tuya... me alegro de que te haya servido un poco lo que leíste...

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